Una nueva jornada del juicio por la muerte de Diego Maradona contra todo el equipo médico que estuvo a cargo de su custodia trajo consigo detalles escabrosos del fallecimiento del Diez. En concreto, el testimonio de Carlos Casinelli, quien practicó la autopsia sobre el cuerpo del ídolo, determinó que la muerte del mismo fue “en agonía” y con varios órganos que pesaban más de lo normal.
Casinelli, de 68 años, fue el director de Medicina Legal de la Superintendencia de la Policía Científica al momento de la muerte de Maradona. Al dar testimonio fue contundente y explicó que el corazón del exfutbolista poseía coágulos cruóricos, algo que se presenta como “signo de agonía“. De todas maneras, indicó que el tiempo durante el cual duró esa agonía era difícil de determinar, puesto que depende “de la patología del paciente“.
El resto del equipo de especialistas que realizó el primer informe acerca de cómo encontraron al cuerpo del difunto indicaron algunas cuestiones que les permitieron, al menos parcialmente, determinar la hora de la muerte: “Tenía deshidratación, nos habla de una data de muerte de aproximadamente seis horas“. Cabe mencionar que el informe fue realizado en base a lo que encontraron a las 15.30 del día del fallecimiento, momento en que accedieron al cuerpo.
Esa deshidratación, junto con la rigidez del cadáver y su temperatura, les permitieron afirmar, al momento de encontrar el cuerpo, que la muerte se podría haber producido “entre las 10.30 y las 12“.
En cuanto a la autopsia en sí, la misma fue realizada cerca de las 19 del mismo día, en el Hospital San Fernando. Allí, Casinelli estuvo presente y señaló que extrajeron más de tres litros de agua del abdomen del Diez. Asimismo, remarcaron que presentaba “muchos edemas en las piernas” sumaron un detalle respecto de la rigidez que amplió el horario de la muerte “entre las 9 de la mañana y las 12 del mediodía“.
En paralelo, Casinelli atestiguó que el corazón de Maradona “pesaba 503 gramos, el doble de un peso normal“. En tanto, sus pulmones pesaban más de 150 gramos y otros órganos, como los riñones, también estaban engrandecidos. Con respecto a la situación con la que se encontró al llegar a la casa del barrio San Andrés de Tigre, pocas horas después de la muerte del Diez, fue tajante: “Era una habitación tabicada, oscura, había una cama en el medio y un inodoro portátil. No me pareció un lugar adecuado para lo que después entendimos que era una internación domiciliaria“.
Por otro lado, respecto de la gran cantidad de agua presente en el cuerpo de Maradona, Casinelli sostuvo que la presencia de la misma “en el abdomen, en las dos pleuras y en el corazón no es normal, no se forma en un día o en una hora“. Al ampliar sobre este tema, se permitió asegurar que el problema databa de varios días: “No puede ser un tiempo exacto. Puede ser desde que se externó hasta que falleció, se viene formando en varios días. Esto, fácil, tiene como mínimo 10 días, ya que se le suman la cirrosis y la miocarditis“.